3327 YO SOY LA LUZ DEL MUNDO
Y por esto le di respuesta tal cual yo deseaba dársela, que¬dando, en resolución, concertados en que él se fuese a su aldea, y que, de allí a pocos días, con alguna honrosa ter¬cería me enviase a pedir por esposa a mis padres; de lo que él fue tan contento y satisfecho, que no acababa de llamar venturoso el día en que sus ojos me miraron. De mí os sé decir que no trocara mi contento por ningún otro que imaginar pudiera, por estar segura que el valor y ca¬lidad de Artidoro era tal, que mi padre sería contento de recebirle por yerno.

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